domingo, 19 de junio de 2016

Pachuca en tres días

“vayamos por ahí por a la deriva
y no leamos las noticias que traen los diarios…”
Fito Páez, El mundo de hoy.
Es 19 de Junio del 2016 y apenas estoy escribiendo un intento de crónica de algo que pasó hace poco más de dos meses, así que disculpen si no cuento todo con pelos y señales, además a eso hay que añadirle que tengo en la cabeza el recital de Giros 30 Años que Fito Páez dio hace tres días, del que también haré una publicación. En fin, no tengo idea porqué no escribí nada al respecto, seguramente fue por trabajo o simplemente porque en ese momento no me nació, aunque no es que no merezca un texto, lo merece, y justamente por eso lo estoy haciendo.

Primeramente fue un viaje no planeado y anticipado, que terminó como una cita ciegas y un reencuentro con amigos, explico, sinceramente no me acuerdo quién fue el que me dijo que Fito Páez (si, él siempre es el pretexto) estaría tocando en la Fiesta del Viento en la bella airosa, no hice muchas olas por el evento, pues investigué y las primeras pistas indicaban que uno debía ser de Pachuca, o de Hidalgo o vivir allá, para tener boletos, le dejé de dar importancia, pero no de prestarle atención, hasta que anunciaron que regalarían entradas para gente foránea, la condición era cambiar la foto de perfil del Facebook, tomar una captura de pantalla e ir a recogerlos a una mueblería de DF, cuyo nombre ni me aprendí; fue entonces cuando empecé a planear el mini-viaje.

Fue rápido todo, conseguir el hostal, tener los boletos en mano, comprar el pasaje del autobús, en realidad no tuve mucho que batallar, además de que contacte a un par de mochileras que conocí vía Facebook que también iban para allá y coincidimos en el lugar que elegimos para dormir, a ellas las encontré en la terminal, fue un encuentro bastante extraño, a pesar de no conocernos nos entendimos, platicamos de viajes, música, trabajo, conciertos, tonterías y no sé qué más mientras abordamos un taxi al centro de Pachuca, lugar donde caminamos y caminamos hasta hallar el “mentado hostal” que no tenía letrero o algo que lo hiciera visible (dimos como tres vueltas y nada), cosas que pasan. Una vez instaladas fuimos a comer (creo), dimos una vuelta por el centro (súper chiquito) y nos fuimos al parque David Ben Guirón para ir a ver a Natalia Lafourcade, y me divertí un montón, canté las que me sabía y disfruté de su música. Al terminar pasó algo muy curioso entre preguntas de dónde podíamos ir a tomar algo, algún bar o parecido, terminamos en un OXXO tomando agua simple y riéndonos por simplezas, horas después partimos al hostal.

El Domingo, ni nos despertamos temprano, ni alcanzamos a ir a los prismas, ni queríamos levantarnos, ni nada parecido, desayunamos y nos sentamos en el cuartito del hostal a platicar hasta que decidimos ir a conocer lo que faltaba, fuimos a un par de museos, a una galería y a un parque, fue cuando una amiga absolutera me dijo que ya iba camino para allá. Se podría decir que fue un reencuentro, desde noviembre no la veía, y lo celebramos comiendo pastes y, creo, tomando jugo de algo. Los pastes estaban sabrosos.

Faltarían como tres o cuatro horas para lo de Fito Páez y las chicas mochileras se despidieron de nosotras, debían regresar a casa. Mientras tanto, dos absoluteras (nosotras) tomamos el tuzobus (algo bien parecido al metrobus pero sin gente) y nos dirigimos al Parque David Ben Guirón, fueron como 20 minutos de camino, llegamos y entre pláticas, chistes y chismes (obvio) dimos vueltas por el lugar, hubo selfies y hasta un accidente que casi me descalabra. Conforme daba la hora indicada nos fuimos acercando al lugar donde sería el recital, recuerdo que tocaban los de Monocordio cuando un amigo de ella (otro absolutero) nos encontró junto con otra chica (absolutera y también fotógrafa), fue bastante divertido porque entre que estábamos desesperados y hambrientos la pasamos bien. Casi a las nueve de la noche fue que empezó a sonar la canción de “Rock and Roll Revolución” y Fito sobre el escenario, qué puedo decir del concierto, lo que digo cada que voy a uno, lo disfruté bastante, tocó los temas, llamémosles clásicos, “11 y 6”, “Dar es dar”, “Margarita”, “Ciudad de Pobres Corazones”, “Cadáver exquisito”, “Un vestido y un amor”, “Circo Beat”, “Yo te amo”, y cerró con “Al lado del camino”, un cierre espectacular, la gente ya se estaba yendo cuando empezó a cantarla, locos todos, contagiados con esa energía que Rodolfo trae. No olvido a una familia que estaba unos pasos detrás de nosotros no dejaba de vernos porque parecíamos unos locos, cantábamos todas las canciones, casi podíamos adivinar el tema siguiente y hasta comentábamos algunas cosas referentes al tema.

Después de recital pasamos por otra aventura, sería de media noche, la verdad no sé muy bien, pero escuchamos que alguien tocó la ventana del hostal, esperábamos que el encargado abriera pero no fue así, tras una deliberación express decidimos abrir, pues vimos que era la absolutera fotógrafa seguida de dos chicos, que a las tres nos parecieron un tanto pesados, y lo fueron, hicimos caras, comentarios, incluso les insinuamos que se fueran pero estos chicos no entendían o no querían entender. Cuando por fin logramos deshacernos de ellos fue porque se les dijo de manera directa, “váyanse”. Asustadas aún, matamos el tiempo intercambiando anécdotas fiteras y no fiteras, y sobre todo, me emocioné mucho de conocer a alguien fue fotógrafa de Fito Páez, que me dio consejos y me animó a seguir disparando, no supe en que momento nos quedamos dormidas, pero despertamos con una sonrisa en la cara, teníamos la adrenalina del concierto a todo lo que da. 

Finalmente el regreso cada quién lo hizo por su cuenta, aquel Lunes llegué a Toluca cansada pero contenta, con nuevos amigos, nuevas experiencias y mucho que contar.

Yola Reyes
19/06/2016