viernes, 4 de abril de 2014

Demoledor y punto



“Demoledor es la palabra correcta” leí en uno de tantos comentarios que se hicieron alrededor de la presentación del compositor argentino Fito Páez en el Plaza Condesa el primer día de Abril del 2014, y así fue: de-mo-le-dor. Desde “Yo te amo” hasta el magnífico cierre con “El Diablo de tu Corazón”.

Personalmente ésta fue una de las presentaciones que más esperaba, ya que por una u otra cosa años anteriores no tuve la oportunidad de ver a Fito en vivo. Había abandonado la esperanza de verlo en el Vive Latino XV por diversas situaciones que se me presentaron. Eran los primeros días de Marzo cuando leí en algún periódico que Fito abriría una fecha en el Plaza Condesa, debo decir que me emocioné bastante, confirmé que fuera cierto el rumor y compré los boletos. ¡Qué importaba si era en Martes!

Una vez que tuve los boletos en mi poder lo único que me quedaba era esperar el gran día que llegó más rápido de lo que estimé. La rutina fue la misma de todos los días, incluso la salida del trabajo fue a la misma hora pero en una dirección diferente, no tomé el autobús acostumbrado para regresar a casa sino el que me llevaría al metro Sevilla y de ahí habría que ir al Plaza Condesa.
 
En el lugar que estaba abarrotado, literalmente, se sentía una euforia tremenda, faltaban pocos minutos para la hora del inicio y los coros, porras y rechiflas se dejaban escuchar. Casi diez minutos después de la hora acordada se escucharon los primeros acordes de su más reciente sencillo “Yo te amo” con el que prendió a todos, nos puso a bailar, a cantar, a brincar y a gritar.

La primera parte fue espectacular: “11 y 6”, “El chico de la tapa”, “Naturaleza sangre”, “Tumbas de la Gloria”, todas hicieron que el lugar se cimbrara. Después de “La canción del soldado y Rosita Pazos”, Fito literalmente nos alocó con “Circo Beat”, “Al lado del camino”, “Polaroid de locura ordinaria”, “Ciudad de pobres corazones” y por supuesto “A rodar mi vida”. El cierre fue como cité al iniciar este texto DEMOLEDOR, así de simple, con cuatro enormes canciones “Dar es dar”, “El amor después del amor”, “Mariposa Tecknicolor” y (una de mis favoritas) “El diablo de tu corazón”. Escuchar todo esto en vivo fue más que una inyección bastante efectiva de energía positiva, pues prácticamente fue una dosis de buena música para el alma.
 
Gracias, Rodolfo Páez, fue fantástico escucharte en vivo, eres enorme. Se te agradece esa dosis de locura que nos diste la noche del primer día de Abril a cientos de almas.


¡Carajo, pero qué bello Abril!

Yola Reyes
04-04-2014

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