lunes, 3 de febrero de 2014

Huérfanos y luciérnagas


Hace poco menos de dos semanas leí de un tirón “La tumba de las luciérnagas” de Akiyuki Nosaka, libro en el está basada la maravillosa película del mismo nombre dirigida por Isao Takahata. Una historia terriblemente “bella” sobre los últimos días de dos hermanos víctimas inmediatas de la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945).

El relato inicia con la muerte de Seita en la estación de trenes, días después de que Japón se rindió. Un chico de alrededor de 15 años, escolar de la preparatoria e hijo de un marino japonés (del que lo único que sabemos es que fue al frente de la batalla) es expulsado de su vida cotidiana -junto con otros miles de personas- justo cuando su ciudad (Kôbe) queda destruida por los ataques de los bombarderos B-29 de los Estados Unidos, confiando en que su madre está a salvo en el refugio, él huye con su hermanita Setsuko a una cueva para protegerse del bombardeo, más tarde tenía planeado encontrarse con ella pero no fue posible, el refugio donde se resguardaba su madre quedó totalmente destruido, y ella junto con las personas que allí se encontraban resulta gravemente herida y días más tarde pierde la vida dejando a ambos niños huérfanos y con la incertidumbre de no saber qué será más delante de sus vidas -la guerra prácticamente les arrebató todo lo que tenían-. El par de niños es "adoptado" por parientes lejanos -primos de su padre- quienes en un principio tratan de adaptarse a ellos, pero a lo largo de los días las cosas empiezan a complicarse, la escasez de comida y otros recursos básicos fue llevando a la familia -y a Seita- a la desesperación hasta el punto en la separación se hace inminente a pesar de los tiempos que se estaban viviendo. Sin dinero ni comida ni un lugar donde vivir se refugian en una desolada cueva donde lo único que los ilumina son las luciérnagas dándoles un poco de paz, quizá parezca algo infantil, pero si lo es, después de todo eran niños.

El libro deja un mensaje crudo sobre lo que es realmente la guerra, las consecuencias que trae a las familias, especialmente a los niños como este par de hermanos que terminaron refugiados en una cueva y con enfermedades propias de la desnutrición.


En mi opinión es una historia (tanto el libro como la película) que llega a lo más profundo del corazón y deja sentimientos de desesperanza a flor de piel, pero también muestra un amor fraternal y una lucha por sobrevivir a costa de todo, sacrificando lo que se tiene e inventándose nuevas formas para sobre llevar la desgracia.

Yola Reyes
03-Feb-2013