miércoles, 18 de julio de 2012

Los demonios de Carl Sagan


 –breve opinión:“El mundo y sus demonios” de Carl Sagan-

Era un día de tormenta en el otoño de 1939, así inicia uno de los libros que, para mi, han sido de los más importantes del siglo XX desde el punto de vista de la divulgación científica.

Hoy es un día nublado del verano de 2012, un día excelente para escribirle unas palabras de agradecimiento a uno de los divulgadores de ciencia más grandes que ha tenido el mundo, y una de las personas más preocupadas por el alfabetismo científico. Tenemos a nuestro alcance un libro con gran contenido humano y científico, que invita a lector a pensar sobre los hechos más reconocidos y olvidados de la ciencia, y de cómo algunos incluso pueden ser engañosos.

La manera en la que aborda los temas religiosos, místicos y extranormales es exquisita, y es que no los niega rotundamente sino más bien, los deja en tela de duda, en ese pasaje en el que el lector es responsable de su propia conclusión. Refleja de manera explícita uno de los mayores deseos de Sagan, la ciencia como un bien común, la ciencia como una prioridad y un derecho universal.

“Siempre que afloran los prejuicios étnicos o nacionales, en tiempo de escasez, cuando sufrimos  por nuestro insignificante papel cósmico o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos del pensamiento familiares de épocas antiguas toman el control.
La llama de la vela parpadea. Tiembla su pequeña fuente de luz. Aumenta la oscuridad. Los demonios empiezan a agitarse.” Escribe en uno de los primeros capítulos, refiriéndose al comportamiento actual de la sociedad que se deja llevar por sus propios prejuicios, sin siquiera detenerse a pensar el por qué o el cómo de la situación, es algo tan común que muchas veces dejamos que las cosas pasen de largo y nos sumergimos, sin darnos cuenta, en la oscuridad de la mediocridad, perdemos el sentido del asombro y la curiosidad, somos conducidos por creencias que muchas veces nos dejan incapaces de entender el cosmos por completo e imposibilitamos nuestra mente de una manera en la que únicamente vemos pasar la vida como simples elementos de un sistema sin entender cómo funciona éste.

Durante todo el libro, Sagan aborda con sutileza y objetividad la carencia del pensamiento científico en la nueva sociedad, la falta de interés en la cultura y la ciencia, y de cómo nos estamos dejando llevar por creencias y mitos que muchas veces no tienen una base sólida, y no es qué Sagan nos motive a cambiar nuestras creencias religiosas o paganas, simplemente nos muestra que más allá de las creencias y de lo “maravilloso” que pueden ser, existe un mundo REAL y TANGIBLE que puede sorprendernos y llenarnos de conocimiento con bases sólidas, del cual podemos dudar libremente sin caer en resentimientos religiosos o morales.  Critica muy abiertamente las llamadas pseudociencias con argumentos tan simples y válidos, basándose en el principio de la navaja de Occam y dándonos el beneficio de la duda.

Como cualquier divulgador científico, Sagan, se centra en el escepticismo, no ése que minimiza a las personas que piensan de manera diferente, sino ése que nos invita a pensar de manera más objetiva nuestra realidad, ése que te contagia la curiosidad de querer saber el qué, cómo, por qué, de los sucesos naturales y sociales: “En la manera en que se aplica a veces el escepticismo a temas de interés público hay una tendencia a minimizar (…)”, de está manera deja en claro que el escepticismo debe ser incluyente sin “minimizar” a las personas por su creencias, sino más bien a invitarlas a tener un pensamiento crítico ante la vida.

Otro punto importante, para mi, que aborda Sagan en su libro es la educación científica y el interés de la sociedad en aprender, ése que se ha perdido hace ya mucho tiempo. ¿Cómo podemos explicarnos que hoy en día se admira al “más patan” de la escuela y se descalifiqué a los que tienen interés por la ciencia o alguna disciplina? Cosas tan actuales que aún no llegan a preocuparnos demasiado, son el tipo de sucesos que llevan a una comunidad a la ignorancia. Es importante resaltar que la preocupación por una educación científica debe tomarse en cuenta, y como el mismo Sagan dice, no hay que privar de ese derecho humano a los niños, que, llenos de preguntas curiosas o mal formuladas a muchos adultos llegan a sacarlos de sus casillas provocando en el niño un cierto temor a volver a preguntar y mutilando su curiosidad. “Cuando, por indiferencia, falta de atención, incompetencia o temor al escepticismo, alejamos a los niños de la ciencia, le estamos privando de un derecho, lo despojamos de las herramientas necesarias para manejar su futuro.” Concluye Sagan.


Por último no me queda más que decir que, El mundo y sus demonios, es el libro personal de Carl Sagan, el libro donde conocemos cuales son sus preocupaciones por una sociedad cada vez más sumergida en la ignorancia, esos son sus demonios, los demonios del mundo, los que, como nos invita Sagan, debemos combatir conocimiento, con ciencia y con cultura.

"Nuestra especie necesita, y merece, una ciudadanía con la mente despierta y abierta y una comprensión básica de cómo funciona el mundo." Carl Sagan

-Así se siente ésta lectura-

"A Tonio, mi nieto: Te deseo un mundo libre de demonios y lleno de luz." 
-dedicatoria de Carl Sagan en el libro El mundo y sus demonios.

Yola Reyes (Julio 18 de 2012)

domingo, 8 de julio de 2012

De marchas y democracia.




"Escribir es parte de la labor revolucionaria." Felipe Ángeles.

Después de aquel 11 de Mayo de 2012 México no volvió a ser el mismo, cambió, sino de manera radical lo hizo de manera espontanea, sin ninguna motivación económica, impulsado por aquellos jóvenes la Universidad Iberoamericana rompiendo el esquema que muchos teníamos del joven que estudia en la universidad privada.

Una pequeña manifestación que logró que un candidato se escondiera en el baño y que contagió la conciencia política en el resto de la juventud, un movimiento estudiantil y ciudadano llamado #YoSoy132, un levantamiento de voz que hacía años no se veía en México. Lejano ya es el día de la primera marcha, fue un día histórico, un día en el que la comunidad estudiantil empezó a contagiar el entusiasmo a la ciudadanía para participar activamente en la política. Opiniones hubo muchas, buenas y malas, algunas diciendo que estos jóvenes y ciudadanos estaban bajo el mando de un candidato o una corriente política, sin embargo el movimiento, los estudiantes y los ciudadanos comenzaron a exigir dejando de lado las opiniones de los medios masivos de comunicación, desde ese día México cambió.

En México no existía gran participación ciudadana, la democracia, hasta hace años, se trataba de ir a las urnas a votar por “el menos peor” o “el más mejor”; hoy ya no es así, hoy la ciudadanía entendió que la participación democrática es también levantar la voz, participar activamente en tareas políticas, llevar la información a los que no tienen medios de llegar a ella y exigir una democracia, sino auténtica, lo más cercano a ésta palabra.

Hoy, una semana después de las elecciones “limpias” vemos un México que ha tomado las calles de manera pacífica para exigir un cambio en el sistema democrático, para demostrar cuan atento estuvo en la jornada electoral logrando recoger las anomalías que no han sido escuchadas; haciéndose notar en el mundo, atrayendo la atención de medios extranjeros de comunicación.

Es indudable que ahora México no se quedará callado después de los resultados electorales, quede quién quede, a pesar del resultado, el cambio se ha dado, no aquel “que empieza por uno mismo” porque ése es responsabilidad de cada quién, sino el cambio que empieza con la participación democrática para hacer cumplir a los políticos sus funciones y para hacerse notar en el escenario político.

Orgullosamente puedo decir que México ha dado vuelta a la página donde el pueblo se limitaba a sobrevivir, ahora el pueblo vive y alza la voz, ahora la juventud es más dinámica y democrática. Posiblemente los cambios democráticos los alcancemos no de manera inmediata pero estamos siendo un pilar para llegar a ellos.

Hoy México cambió, hoy los mexicanos empezamos entender lo que significa la democracia. 

Yola Reyes (Julio 08 2012)