domingo, 13 de mayo de 2012

Sir Paul McCartney, Zócalo, Mayo 10 2012


Y todo comenzó una noche cualquiera del mes de Abril mientras navegaba en internet, entre el Facebook y el Twitter, leyendo las noticias y publicaciones, cuando de pronto, una noticia increíble, en el TL de Reactor FM decía claramente “Concierto de Sir Paul McCartney en el Zócalo, Jueves 10 de Mayo, Gratis”, en ése instante, he de confesarlo, grité de emoción, pues, en mi vida imaginé que Sir Paul McCartney ofreciera un espectáculo gratis en la plancha del Zócalo, y sólo de imaginar lo que el sería aquel día, aquel lejano 10 de Mayo; bien lo dicen, los conciertos en el Zócalo son inolvidables.

Pasaron los días y las noches, y ya era 9 de Mayo, faltaba sólo una noche, entonces empezaron a escucharse las noticias “no dejarán acampar en el Zócalo”, “Fanáticos del ex – Beatle formados desde el Miércoles en las calles aledañas…”, entre otras; amigos empezaron a escribir “¿Vas a ir?”, “¿A qué hora nos vemos?”, “¿Cómo le hacemos para regresarnos” y similares. Una noche antes del concierto tan esperado de Sir Paul McCartney todos estábamos eufóricos y emocionados.

El Jueves 10 de Mayo, cómo todos los días me levante cerca de las ocho de la mañana, desayuné y me arreglé, vi la hora, las diez en punto. Con una gran emoción y nervios (porqué no decirlo) me dirigí a la terminal de autobuses foráneos de Toluca y abordé la corrida que iba para la terminal poniente (Observatorio) de la gloriosa Ciudad de México, tenía los nervios a flor del piel, sentía el tiempo encima de mi, pensando en qué la plancha del Zócalo  se encontraba llena a su totalidad, en qué no alcanzaría un lugar para tan singular espectáculo. Una vez que entré al metro decidí no irme por la ruta tradicional, esto es, transbordar en Pino Suárez, y mejor irme por la línea verde y bajarme en San Juan de Letrán a un lado de la Torre Latinoamericana, una vez en el Eje esquina con la calle (famosa) de Madero busqué un acceso para la entrada al primer cuadro de la ciudad, debido a qué algunas calles ya estaban cercadas, un par de policías me indicaron que el acceso era hasta la calle 20 de Noviembre, así que en Carranza y 20 de Noviembre por fin pude entrar a las inmediaciones del Zócalo capitalino.
 
Un sol tremendo reinaba en la ciudad de México, eran ya las doce del día, yo había llegado ya a la plancha del Zócalo, dónde comprobé qué aún no estaba llena a su totalidad (apenas estaba llena una cuarta parte), por un rato me quede parada frente en el Zócalo enviando mensajes a los amigos y primos para que se apresurarán en llegar a la Plaza de la Constitución. Y pasaron una, dos horas, llegó mi amiga Susiq y decidimos ir por provisiones a la cadena de comida rápida más socorrida en estos casos: McDonal’s; una llamada de mi hermana nos avisó que apresuráramos el paso hacía la explanada central de la Ciudad de México, corrimos como pudimos hasta encontrar a los demás qué ya habían “apartado” lugar cerca del asta bandera, dónde se alcanzaba a ver con claridad el escenario, y pasaron las horas, más tiempo, entre qué dormimos, comimos, jugamos, platicamos y llegaron más personas, poco a poco se fue llenando la plancha del Zócalo capitalino, por fin llegaron casi todos los que esperábamos (sólo faltaron dos, qué por cierto encontraron lugar en la calle 20 de Noviembre), y empezó la lluvia, una lluvia que no asustó a nadie, de nuevo pasaron las horas, llegó un momento en el que sólo uno podía ver a la gente recostada o sentada en la explanada, un ambiente realmente feliz, de emoción, de alegría y de nostalgia, personas cantando canciones de The Beatles o charlando de cualquier cosa.

Las siete en punto, todos nos pusimos de pie automáticamente, cómo si a ésa hora decidiéramos dejar atrás el cansancio y fastidio de la espera; un montón de chiflidos y mentadas de madre se empezaron a escuchar, fue cuando volví la vista al hotel que está de lado de la calle de Madero y vi colgada en un balcón una manta que era realmente nefasta, aquella manta de EPN que televisa no mencionó, a una voz el Zócalo gritaba “FUERA, FUERA, FUERA”, la manta fue guardada y todos aplaudimos (cabe aclarar que las 200mil personas fueron por voluntad propia y no fueron acarreados), volvimos a esperar, otra hora más, dieron las ocho de la noche y un DJ (desconozco su nombre) dio un poco de ambiente con una mezcla de The Beatles, pero aún la gente seguía algo “quieta” pues esperábamos el momento culminante, ver a Sir Paul McCartney sobre el escenario.

Veía el reloj con ansiedad, emoción y desesperación, veinte minutos, quince, diez y cinco, entonces los acordes de “Hello Goodbye” se escucharon y un grito eufórico inundo el centro histórico, Sir Paul agradecido saludó en español tras algunas canciones. Realmente el ex – beatle reinó sobre el escenario, con aproximadamente 200mil espectadores que cantábamos cada una de las canciones, desde “All my loving” hasta “Yesterday”, una emoción tremenda se sentía en el Zócalo, yo dejé derramar algunas lágrimas, en mi vida había imaginado, si quiera pensado que podía tener la oportunidad de verlo en vivo, de escuchar las canciones con las que prácticamente crecí, debo decir que lo que sentí durante las tres horas del concierto es algo indescriptible, algo que no puedo decirlo así de simple, cuándo el señor McCartney cantó “And I love her” a mi mente vinieron muchos recuerdos debido a qué aquella fue la primera canción que escuché de The Beatles.

Sir Paul hablaba en español, en inglés y era ovacionado, todos contestábamos con aplausos, gritos eufóricos y porras que iban desde el  ya conocido “Oe Oe Oe Oe Oe Sir Paul, Sir Paul” hasta los gritos de “Paul, Paul, Paul, Paul”. Escuché las primeras notas de “Back in the USSR” y brinqué como loca, me emocioné, grité y demás, una de mis canciones favoritas, lloré de emoción (literalmente) cuando se cantó “Hey Jude”, “A day in the life” y con “Let it be”, el zócalo cimbró cuando Sir Paul McCartney interpretó “Get Back”, “Helter Skelter”, tras un gritó “Viva México Cabrones” encendió al público y fue ovacionado por enésima vez, después de un “Son a toda madre chilangous” de nuevo gritamos emocionados ante un Sir Paul contento, feliz y que se entregó al público de manera fantástica. Y el concierto, el famoso concierto gratuito de Sir Paul McCartney en el Zócalo transcurrió entre risas, lágrimas, gritos, aplausos y porras de las cuales hasta él mismo ex –beatle improvisó con su guitarra, los mariachis le dieron un toque de mexicanidad cuando cantó “Obladi Oblada”, las manos levantadas y encendedores prendidos se podían ver en el momento en que se escuchaba “Give peace a chance”. Y cómo olvidar la pirotecnia en “Live and let die”, y las canciones clásicas como “Yesterday”, coreada por 200mil personas, “Day tripper” que nos puso a brincar a muchos.

Realmente ha sido un concierto único, único en la historia de mi vida y de muchos, único en la historia del Zócalo, único en la historia de México pues, solo un músico de la talla de Sir Paul McCartney puede lograr que 200mil personas se unan a una sola voz y se entreguen de esa manera ante un cantante que es una leyenda viva, un beatle, un gran músico y compositor. El final, un final espectacular, basta con decir eso.

A tres días del concierto de Sir Paul McCartney en el Zócalo, sigo emocionada, ahora escuchó las canciones de The Beatles y un sentimiento me inunda, una sensación imposible de describir, y me alegra, me emociona saber que tuve la oportunidad de ver a un beatle vivo, escuchar las canciones de The Beatles en vivo, cantadas por uno de ellos, cantadas por miles de personas de diferentes generaciones, basta decir qué ha sido uno de los mejores (el mejor) conciertos de mi vida, qué no es fácil olvidar el “na, na, na, na, na ,na” de Hey Jude, aún suenan en mi cabeza. Sólo me basta con decir qué fue una noche mágica, una noche llena de música, rock y emoción, de ésas que son irrepetibles. En verdad, gracias Sir Paul McCartney, gracias por ser quién es.







1 comentario:

Derek Steven dijo...

¡Me encanto tu reseña! Aunque no haya podido estar en el concierto de Guadalajara, hiciste que me sintiera como un espectador más.

Por cierto, tu blog es genial :)